Juguetes vintage

Juguetes de otras décadas: de los que estaban en las casas y ya casi no quedan.

Sobre juguetes vintage

Juguetes de otras décadas. No es nostalgia sin más: es un mercado con coleccionistas serios, porque de casi todos estos objetos sobrevivieron muy pocos en buen estado. Un juguete se compraba para jugar, y jugar los destruía.

Por qué un juguete de los ochenta puede costar dinero. Por supervivencia. De una tirada enorme, lo que queda hoy completo, con sus accesorios, su caja y sin marcas de rotulador es una fracción diminuta. Lo que se paga no es la antigüedad: es lo poco frecuente que es encontrarlo entero.

Lo que decide el precio, por orden. Primero, que esté completo: accesorios, piezas desmontables, pegatinas puestas y sin levantar. Segundo, la caja, si la hay — en juguetes de los setenta y ochenta la caja puede ser la mitad del valor, porque se tiraban todas. Tercero, el estado del plástico y de los mecanismos: que las articulaciones aguanten, que lo que tenía cuerda o pilas funcione, que los adhesivos no estén cuarteados.

Las trampas habituales. Piezas de recambio modernas presentadas como originales —legítimas si se declaran, un problema si no—. Repintados que a primera vista quedan bien y de cerca se ven irregulares. Y las reediciones: muchas marcas han reeditado sus clásicos, y una reedición de hace diez años no es la pieza de hace cuarenta por mucho que sea idéntica de lejos. La forma más fiable de distinguirlas suele estar en el sello del fabricante, que lleva año y país.

Cuidado con las pilas. Un juguete electrónico guardado con las pilas dentro es una bomba de relojería: las pilas se sulfatan y se comen los contactos y a veces la carcasa por dentro. Si compras algo con compartimento de pilas, ábrelo antes de guardarlo.

Conservación: lejos del sol —el plástico amarillea y las pegatinas se despegan— y en sitio seco, que la humedad destroza cajas de cartón y pudre las gomas.

En cada ficha se dice lo que hay, lo que falta y las taras si las tiene. Y todo se puede ver en la tienda de Zaragoza.

Preguntas frecuentes

¿Por qué vale más un juguete con su caja original?
Porque las cajas se tiraban. De una tirada de cientos de miles, las que sobrevivieron enteras son poquísimas, y en juguetes de los setenta y ochenta la caja puede suponer la mitad del valor de la pieza.
¿Cómo sé si es original o una reedición moderna?
Lo más fiable es el sello del fabricante, que suele llevar año y país de fabricación. Después, el plástico: los originales de época tienen un brillo y una flexibilidad distintos, y las reediciones suelen tener acabados demasiado limpios para su supuesta edad.