Camisetas de fútbol

Equipaciones de temporadas concretas, de las que ya no se reponen.

Sobre camisetas de fútbol

Camisetas de fútbol de temporadas que ya pasaron. Una equipación no es una prenda cualquiera: está atada a un año, a un patrocinador y a lo que ocurrió esa temporada, y esas tres cosas son las que deciden su precio.

Original de época, retro oficial y réplica. Son tres cosas distintas y conviene no mezclarlas. La *original de época* es la que se fabricó y vendió aquel año: es la que buscan los coleccionistas. La *retro oficial* es una reedición moderna hecha por el club o la marca; es legítima y suele estar bien hecha, pero no es la de entonces y vale bastante menos. La *réplica* no oficial es otra cosa. Aquí importa que la ficha diga cuál es cada una.

Cómo distinguirlas. La etiqueta interior es lo primero: tipografía, código de producto y composición cambian por épocas, y las réplicas casi siempre fallan ahí. Después, los escudos y el patrocinador: en las originales de los noventa van bordados o con vinilos que envejecen agrietándose de una forma característica; un vinilo perfecto y flexible en una camiseta supuestamente de 1996 es sospechoso. Y el corte: las camisetas de aquella época son anchas y cortas, con mangas holgadas; el corte entallado moderno no existía.

Qué mira un coleccionista antes de pagar. Que el dorsal y el nombre, si los lleva, sean de la tipografía correcta de esa competición y esa temporada —hay dorsales añadidos después que se detectan a la legua—. Que el escudo no esté levantado por las esquinas. Que las axilas no estén amarilleadas ni deshilachadas. Y que la talla real coincida con la etiqueta, midiendo de costura a costura.

Conservación. Del revés, agua fría, sin secadora y sin plancha sobre los estampados. Colgada en percha ancha o doblada, nunca apretada en un cajón: los pliegues marcados años acaban cuarteando los vinilos.

Se pueden ver y medir en la tienda de Zaragoza antes de comprar, que con tallajes de hace veinte años es la única forma de acertar seguro.